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Imágenes divinas

On sale

Nuestra Señora de Guadalupe

Óleo sobre tela con marco de plata.

 

Desde que el hombre comenzó a tratar de conceptualizar la idea tanto de un Dios, como de la magia, esa incidencia divina en los sucesos de la vida,  empezó la creatividad por simbolizar y representar esta idea ritualizando objetos. Surgió así, la manifestación más profunda y constante del alma humana que es el arte, inspirado en Dios y en todo aquello que se percibe divino.
 
Así, el objeto mágico al contener en sí ese espíritu de lo divino  es el lazo de unión directo entre su poseedor  y ese ser superior, y es el vehículo para transmitir su respaldo y ayuda: fuerza y seguridad, necesarios para actuar en  la confianza de poseer con  la fuerza mágica divina para realizar sus peticiones. Es esta, nuestra suposición sobre la magia, la que le hemos atribuido a las pinturas rupestres que simbolizan fructíferas cacerías; sus pintores -seguramente al ir descubriendo mágicas estrategias, materiales y objetos con los cuales lograr cazar, pescar y sembrar, y obteniendo el triunfo en las guerras- las divinizaron. Así, esos símbolos representativos de su cosmogonía evocan su unión con lo divino, con la fuerza concedida tanto en los banderines de guerra como en los cantos y frases mágicas, en los colores y formas de sus vestimentas, hasta incluir a los símbolos mismos representativos de un clan, de una nación y, actualmente con las marcas, de una clase social.

Tótem Naga

Madera de teca tallada a mano.

S. XIX

Noreste de India.

293 x 28 x 28 cm

Con todos estos símbolos el hombre se cree y siente protegido por un dios, por una fuerza divina y, hoy en día, por un estatus social. Pero los más representativos de todos son los objetos o figuras creados para estar contenidos dentro de los templos o lugares que se estiman sagrados, en donde se efectúan los actos rituales del culto, considerando así presente ese poder divino.
 
En la Antigua Grecia la sangre era factor de vida, por lo que, al querer recordar a algún héroe y tráelo del Hades, se vertía sobre su tumba la sangre de un animal sacrificado en ese mismo momento para lograr mágicamente, con ese ritual su presencia y así poder el mismo asistir a ese acto en su recuerdo, acto que posteriormente se manifiesta en el Antiguo Testamento y nos llega al Cristianismo transformado en la comunión.
Estás imágenes serán la manifestación más bella y pura del hombre en toda la creación histórica del arte, pues son su lazo de unión con lo divino. A estos objetos los cargaremos de energía con nuestros dolores, súplicas y plegarias y se convertirán en fuente de sanación y ayuda a través de su mágico y milagroso actuar sobre nuestra vida. Para ello les construimos grandes templos, y sus manifestaciones son realizadas por los mejores artistas del momento. Existen lugares especialmente cargados de esta inexplicable fuerza, como Jerusalén y Benarés, donde varias y diversas religiones han coincidido.
 
Hay representaciones divinas cuya manifestación es el no yo, como sería Bahubali en la secta jaimista del hinduismo; la flama representativa del poder divino en el zoroastrismo de los parsis, e incluso,  la representación caligráfica de Dios en el Islam donde no esta permitido contener o representar la grandeza de Dios en un objeto.

Jain Shrine Tirthankaraent.

Bronce

S. XVII - XVIII

India

21 x 12.3 x 7.5 cm

Me es interesante saber que en las bellas regiones de Karnataka y Maharastra –en India central- las figuras que han perdido la potencia o el poder de dar y resolver los favores pedidos por los fieles, son remplazadas por nuevas imágenes que contienen nuevos poderes para poder conceder estos favores; las piezas sustituidas, generalmente de bronce,  son llevadas a la oscuridad o fundidas por el valor material. Lo mismo ha pasado en casi todas las conquistas militares en la historia del mundo, donde los dioses son reemplazados por los del vencedor, exceptuando a los romanos y algunas otras pocas religiones donde integraron a su panteón los dioses conquistados. A mi parecer, sin duda el lugar sagrado de Dios es el inexplicable milagro de la vida misma, como se le llama en los Upanishad, el no yo, ese Dios dentro de ti  que vive y se manifiesta.

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